Redacción MonsviridisLos últimos datos arrojados por la Oficina de Censo de Estados Unidos, informan que el estado de Nueva York está sufriendo un éxodo histórico, donde los ciudadanos están dejando su lugar más que cualquier otro estado de los EE. UU. Las razones estarían centradas en el descontento social provocado por las políticas de izquierda que provocaron inseguridad en las calles, control social extremo, elevados impuestos y crisis económica.

Las cifras preliminares publicadas por la Oficina de Censo de los Estados Unidos, conforman lo que ya se venía anunciando, miles y miles de ciudadanos neoyorquinos están dejando el estado, en busca de un lugar mejor, alejado del conflicto, de las políticas de izquierda que impusieron los gobernantes demócratas en los últimos años y sobre todo durante los últimos meses de pandemia y de grandes protestas por parte de grupos de izquierda que tomaron el poder de las calles, con complicidad de los políticos. 

Las cifras indican que unas 126.355 personas dejaron el estado entre julio de 2019 y julio de 2020, lo que implica una caída total del 0,65 por ciento. La tendencia comenzó en el año 2016 pero con una marcada curva exponencial durante el último año.

El éxodo fue acompañado por una disminución en la natalidad, mientras que la mortalidad se mantuvo en números promedio. Por lo cual, Nueva York se convirtió también en el estado con la mayor disminución poblacional del país, con una caída del 0,63 por ciento. 

La cantidad poblacional está directamente relacionada con la cantidad de escaños en el Congreso. Al cierre de cada censo una vez cada 10 años, se reparten los 435 asientos de la Cámara de Representantes entre los 50 estados de acuerdo a los cambios demográficos registrados. 

De continuar esta tendencia el estado de Nueva York, podría perder un asiento, cayendo a 26, según un análisis realizado por William Frey, demógrafo del Brookings Institution,  según informó al New York Times.

Como se viene anunciando, no es casual el éxodo en Nueva York. Durante el último año, además de ser la capital económica de los EE. UU., se ha transformado también en la capital de la delincuencia nacional. 

Debido a los constantes disturbios causados tras el caso George Floyd y a la decisión política de desfinanciar a la policía, el índice de criminalidad ha aumentado enormemente. Para nombrar un ejemplo, la cantidad de tiroteos en la ciudad de Nueva York, aumentó en un 72% respecto de 2019, con enfrentamientos entre pandillas, ataques a las fuerzas de seguridad, saqueos, robos y asesinatos.

Además, el dinero invertido en fondos de fianza en todo el país por millonarios de izquierda como George Soros y Bloomberg, permitieron liberar a muchos de los encarcelados temporalmente, lo que les permitió en muchos casos asistir a próximas protestas y reincidir.

La crisis de Nueva York, no solo se limita a problemas de seguridad, sino que los problemas económicos parecen ir en aumento: la ciudad necesitará hasta 4,7 billones de dólares para afrontar las pérdidas económicas causadas por las medidas de cierre impuestas por las autoridades demócratas, que además provocaron el cierre de miles de comercios y por lo tanto el aumento del desempleo y la caída del consumo. 

Este mismo fenómeno se está viviendo también en otros grandes conglomerados urbanos gobernados por demócratas que imponen políticas similares, como es el caso de California que también está viendo partir a miles de ciudadanos y empresas enteras junto a sus puestos de trabajo. 

Andrés Vacca – Monsviridis.com