Redacción Monsviridis – El 15 de enero se cumple un año de la firma de lo que prometía ser un gran acuerdo comercial entre las dos potencias económicas, Estados Unidos y China. Pero el régimen comunista incumplió con sus compromisos desde el comienzo por lo que los resultados no fueron los mejores y la relación bilateral empeoró mes a mes durante todo el 2020. 

Un año después de firmar el acuerdo comercial de fase uno con Estados Unidos, el régimen chino sigue muy por detrás en su compromiso de aumentar las compras de productos estadounidenses, reportó el South China Morning Post (SCMP).

Las dos economías más grandes del mundo firmaron la fase uno del tratado económico el 15 de enero del año pasado, tras haber transcurrido más de un año de guerra comercial con una escalada sin precedentes en los montos de aranceles a los bienes de importación de ambos países. 

La idea del acuerdo planificado y negociado por la administración Trump, era dar por terminada la guerra comercial y desarrollar una nueva relación bajo los principios de “comercio justo y recíproco”.

Ambas partes se comprometían a ceder en ciertas cuestiones. El gigante asiático se comprometió a comprar bienes estadounidenses por valor de unos 200.000 millones de dólares en dos años, entre ellos 50.000 millones en productos agrícolas, 50.000 millones en energía y 75.000 millones en manufacturas.

A su vez, Estados Unidos rebajó a la mitad, hasta el 7,5%, los aranceles impuestos a importaciones chinas por valor de 120.000 millones de dólares y canceló gravámenes adicionales.

Sin embargo, un año después de haber firmado la fase uno del acuerdo, el régimen chino no ha cumplido con sus compromisos de compra y el déficit comercial de Estados Unidos con la potencia asiática se incrementa. 

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En los primeros 11 meses del año pasado, las compras chinas de productos incluidos en el acuerdo alcanzaron solo el 58% de sus objetivos. 

Las importaciones de productos energéticos por parte china fueron particularmente bajas, alcanzando solo el 35 por ciento del objetivo hasta la fecha, según el informe del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE) citado por el medio SCMP.

En contrapartida, los datos de las aduanas chinas mostraron que el superávit comercial con EE. UU. subió un 7,1% a 316.900 millones de dólares en 2020, la segunda brecha más grande registrada y un salto del 14,9% desde el superávit de 275.800 millones de dólares en 2017, cuando el presidente Donald Trump asumió el cargo.

Respecto al retraso en los cumplimientos de compra por parte del régimen chino, este ha utilizado el falso argumento del virus PCCh para exigir a sus vendedores estadounidenses ridículas normas de seguridad para garantizar que los productos no lleguen contaminados, lo que implicó enormes demoras y cancelaciones de compras.

La exigencia de Beijing genera suspicacias entre las autoridades federales y los productores agropecuarios estadounidenses, ya que la mayoría de los especialistas internacionales afirman que no hay evidencia de que el virus PCCh pueda ser transmitido de los alimentos a las personas.

“Los esfuerzos de algunos países para restringir las exportaciones mundiales de alimentos relacionadas con la transmisión de COVID-19 no son consistentes con lo que la ciencia ha evidenciado sobre la transmisión”, apuntó el Secretario de Agricultura de los Estados Unidos, George “Sonny” Perdue, en una declaración conjunta con Stephen Hahn, Comisionado de Alimentos y Drogas. 

“No hay evidencia de que las personas puedan contraer COVID-19 de los alimentos o de los envases de alimentos”, continuó Perdue.

En tanto, el presidente Trump, que desde el comienzo de su gestión mostró su apoyo al sector agrícola, está apuntando a profundizar otros mercados como los de Canadá y México, a través del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA por sus siglas en inglés), que entró en vigencia el 1° de julio, para reemplazar las falsas promesas por parte del régimen comunista chino. 

En resumen, a pesar de los enormes esfuerzos por parte de la administración Trump para lograr poner un fin a la guerra comercial, a través de la implementación de un sistema económico justo en el que ambas partes obtengan ganancias, el régimen chino incumplió sus compromisos, lo que imposibilitó la firma de la segunda fase del acuerdo.

Esta situación incrementó la tensión en la relación con Estados Unidos durante el 2020, ya dañada por otras cuestiones como la falta de diligencia por parte del régimen para el manejo del virus PCCh que provocó la pandemia mundial, los conflictos en el Mar del Sur de China por los avances del régimen en territorios extranjeros, la controvertida Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong, las intimidaciones del régimen sobre Taiwán, espías del ejército chino robando información clasificada en universidades estadounidenses y otras tantas cuestiones que están empeorando cada vez más la relación entre ambas potencias. 

Andrés Vacca – Monsviridis