Redacción Monsviridis – Aunque es una práctica común “detrás de la escena” según un reporte de Foreign Policy en 2017 el régimen comunista chino aprobó una ley que obliga a las compañías chinas a recolectar datos para enviarlos a las agencias de seguridad e inteligencia estatales, se supo recientemente.

Según Ryan, un ex funcionario de Seguridad Nacional a partir de 2006 las empresas chinas comenzaron a robar periódicamente datos del área de defensa militar y tecnología. De un día para otro, formaban un negocio nuevo con la misma tecnología que dejaba sin trabajo a la compañía americana, una y otra vez.

Una fuente de la publicación Foreign Policy dijo que “esas entidades comerciales son el ala comercial del partido. Y que por supuesto, cooperan con los servicios de inteligencia para lograr los objetivos del partido”.

En 2017, Beijing aprobó una ley que obligaba a las empresas chinas a trabajar con las agencias de inteligencia y seguridad chinas siempre que se les pidiera, legalizando una práctica ya común en la dictadura comunista.

Aparentemente, muchas de estas empresas de tecnología no pretenden participar voluntariamente de esta actividad ilegal y solo buscan tener éxito como una empresa normal, no obstante, nada bajo la dictadura del PCCh puede florecer sin su aprobación, que, irónicamente termina siendo también su fracaso.

Según un ex agente de la CIA que habló con la publicación, el hecho de que miles de empresas privadas espíen para el estado, le da una ventaja sustancial al régimen chino al tener una alta capacidad para procesar datos que incluso los Estados Unidos no tienen.

En febrero de 2020, el Departamento de Justicia anunció el procesamiento de personal militar chino por haber hackeado a la empresa Equifax, una de las firmas más grandes de información crediticia de los Estados Unidos donde Beijing logró robar números de seguro social, direcciones postales, fechas de nacimiento, números de licencia de conducir e información de tarjetas de crédito de al menos 145 millones de estadounidenses.

Por supuesto, estas compañías que tienen representación internacional niegan cualquier tipo de cooperación con las agencias de espionaje del estado, como el claro ejemplo de Tik Tok, Huawei, ZTE y otros que han sido acusados seriamente de recolectar datos para el régimen chino pero lo han negado repetidamente.

No obstante, las declaraciones de inocencia de estas empresas no parecen convencer al mundo, ya que Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Canadá han prohibido el uso de Huawei para su futura red 5G citando cuestiones de seguridad nacional.

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La información puede ser utilizada para poner estratégicamente en tensión financiera a ciertas áreas de negocio, o dar a las empresas chinas una ventaja. Los datos pueden utilizarse para investigaciones de mercado y conocimientos de la industria, o para crear mejores algoritmos de inteligencia artificial.

La guerra comercial del presidente Trump contra Beijing ciertamente ha dejado expuestas las malas prácticas del régimen comunista chino frente al mundo y los gobiernos que han decidido seguir alimentando a esta maquinaria perversa, ciertamente comparten valores similares o mínimamente están consumidos por la corrupción.

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