Redacción Monsviridis– Bethany Allen-Ebrahimian, periodista del medio Axios, publicó un artículo el pasado 22 de diciembre, relatando como un agente del régimen chino la contactó haciéndose pasar por alguien con un cargo alto dentro de una institución importante, solo para después pedirle descaradamente el nombre de sus fuentes a cambio de una suma sustancial de dinero.

Allen-Ebrahimian fue una de las reporteras que publicó la historia de la espía china, Christine Fang, cuyo objetivo era relacionarse con políticos estadounidenses para juntar información de inteligencia.

La periodista relató que una persona llamada Aaron Shen que supuestamente trabajaba como asistente del director del Centro de Estudios del Mundo Contemporáneo de China, la contactó vía Linkedin por donde establecieron una conversación.

Allen-Ebrahimian, especialista en China que de hecho residió y estudió en Beijing notó que “el Centro de Estudios del Mundo Contemporáneo de China – es la sede de los think tank del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China, es decir, un cuartel de espías del PCCh.

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Después de intercambiar un poco asuntos personales, Aaron le preguntó cómo lograba conseguir “información de primera mano” durante la pandemia, y que estaban “preocupados por la falta de canales y fuentes para reunir información de primera mano y detallada que necesitamos para nuestro trabajo de investigación y consultoría”.

Inmediatamente el espía chino dio un giro inesperado al decirle que ellos le dan mucho valor a las “fuentes de información” con “autoridad” que pudieran “reflejar la verdadera situación y tendencias de las relaciones entre EE. UU. y China”.

“Si las contribuciones pueden reflejar realmente la situación real y satisfacer bien nuestra demanda, la remuneración se pagará generosamente sin duda alguna”, le escribió Shen a la periodista.

“Fue un intento sorprendentemente torpe de obtener información privilegiada sobre la política del gobierno de EE. UU. en China”, reacción Allen-Ebrahimian a los intentos de pagarle por sus fuentes, algo que un periodista de investigación considera lo más sagrado.

El espía chino dijo que quería conocer “los puntos de vista y consideraciones de política sobre la cuestión de castigar y bloquear a ciertas entidades e individuos de China mediante la imposición de sanciones, la aplicación de la jurisdicción de armas largas, la presión sobre los aliados, etc.”.

Cuando Allen-Ebrahimian le pidió que respondiera oficialmente cuál era su identidad y su motivo para contactarla, Shen borró su cuenta de Linkedin.

La periodista, reflexionando sobre los motivos del espía chino para contactarla y pedirle que revele sus fuentes, cree que debido a que las relaciones Estados Unidos y China se han deteriorado tanto durante los 4 años de la Administración Trump, más las restricciones para moverse libremente debido al virus PCCh, han reducido la habilidad de estos individuos para acceder a la información interna de Washington D.C. sin quedar expuestos.

“Este fue un intento notablemente torpe de reunir información”, dijo Allen-Ebrahimian.

Álvaro Colombres Garmendia – Monsviridis.com