El presidente anunció restricciones para la zona metropolitana, en sintonía con el gobernador, pero sin consultar al jefe de Gobierno porteño. El segundo de Macri fue a la Corte Suprema, pero le aceptó el debate a Alberto en sus términos

Si alguien esperaba que Horacio Rodríguez Larreta pateara el tablero, tras de la presentación de Alberto Fernández, se equivocó. Luego de la conferencia del presidente argentino de esta mañana, el intendente prometió otra conferencia para las 2:00 de la tarde. Sin embargo, se demoró casi una hora y media más de lo previsto y no dijo absolutamente nada trascendente. El que maneja todos los tiempos es Alberto.

Luego de una reunión presencial temprano entre ambos, tras finalizar el período de aislamiento de Fernández (que dio positivo hace dos semanas para COVID-19), Alberto se presentó ante los medios. Dijo que no pensaba ni ir para atrás con las restricciones y que tampoco pensaba discutirlas. Amenazó a los gastronómicos que plantearon la posibilidad de la rebeldía, criticó a Patricia Bullrich cuestionando su “ocaso”, caceroleando con los ciudadanos en Olivos, y dijo que si a alguien no le gustaba su decreto, que fuera a la justicia a quejarse.

La respuesta de Larreta fue fiel a su estilo: no dijo nada nuevo, reiteró que fue a la justicia para plantear la evidente inconstitucionalidad del DNU de Casa Rosada y aseguró que “hará todo lo posible” para que el lunes las escuelas abran sus puertas a los chicos. Sin una sentencia en tiempo récord del máximo tribunal, todo parece indicar que la semana próxima estará todo cerrado. Sin embargo, Alberto Fernández teme a un dictamen a contra reloj de la Corte, ya que se quejó por la presentación y consideró que no es el tribunal supremo el que debe expedirse al respecto.

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El problema de la respuesta del hombre que sueña con ser el candidato a presidente por la oposición es que acepta los términos del debate falaz de Fernández, prestándose a su juego. Alberto justificó el toque de queda con supuestos datos vinculados a la última ola de contagios. Larreta respondió con otros números y todo quedó con la palabra de uno versus la del otro. Y si el jefe de Gobierno porteño no piensa utilizar sus fuerzas de seguridad para garantizar el funcionamiento de las escuelas y comercios gastronómicos, Larreta no tiene absolutamente nada por ganar en esta discusión.

Al descargo del intendente le faltó el coraje y la confrontación, que la virtual intervención de la Ciudad por parte del Estado Nacional actual requiere. Mauricio Macri y Patricia Bullrich plantean un debate más agresivo. Un fiscal vinculado al oficialismo incluso denunció hoy al expresidente por un comentario en sus redes sociales, donde llama a los intendentes a desacoplarse del arbitrario decreto. El kirchnerismo va por todo y lo tiene a Alberto entregado. La actitud de Larreta, que si bien tiene la responsabilidad de gestión (a diferencia de Macri y Bullrich) en el marco de un modelo centralista que extorsiona con los recursos, parece no estar a la altura de las circunstancias.

Marcelo Duclos – Panampost.com