El famoso periodista falleció de un infarto, luego de permanecer internado por complicaciones vinculadas al COVID-19, a poco tiempo de haber recibido la vacuna.

El periodista argentino Mauro Viale falleció ayer a los 73 años. Aunque todos los medios publicaron que su muerte se debió “al coronavirus”, la poca información certera y la politización del virus proveniente de China requiere que las cosas se discutan más a fondo. Sin caer en las teorías conspirativas absurdas, y en el negacionismo infantil de un virus real, muchas cuestiones vinculadas al COVID-19 y el funcionamiento de unas vacunas que salieron al mercado en tiempo récord, deberían discutirse más allá del ámbito de ciertos dogmas que buscan imponerse en casi todo el mundo.

Mauro Viale fue otro de los “famosos infectados vacunados”. Es decir, que recibieron la noticia de un contagio mediante un PCR positivo, luego de recibir la vacuna. El mismo presidente Alberto Fernández, con las dos dosis de la Sputnik V, fue uno de ellos. La jueza María Servini de Cubría, de 84 años, también se contagió al mes de haber recibido la primera dosis. Afortunadamente, ambos han transitado el virus sin mayores complicaciones, a diferencia del popular comunicador, que perdió la vida este fin de semana.

Técnicamente, el motivo del deceso fue a causa de un infarto. Si bien es razonable asociar la falla cardíaca al cuadro que lo tenía internado, lo cierto es que muchos positivos y decesos se le computaron a la pandemia en el pasado sin las suficientes evidencias respaldatorias. Las mismas autoridades argentinas, al comienzo de la circulación del virus en el territorio nacional, dijeron que “ante la duda” los casos se computarían como COVID-19. Algo poco serio para una enfermedad que terminó llevando a la quiebra a miles de personas sanas, no por la infección, sino debido a las restricciones impuestas por el Gobierno.

A diferencia de Fernández o de Servini, donde claramente las vacunas no pudieron ofrecer los anticuerpos suficientes para la inmunidad, el caso de Viale podría ser distinto. Dado el poco tiempo transcurrido desde la inoculación hasta los síntomas (cercano a los dos días), es posible que el paciente ya haya estado cursando la enfermedad al momento del pinchazo. Sin embargo, la vacuna china que recibió, parece que tiene menos garantías que la Spuntik V. Fue el mismo Gao Fu, director de los Centros de Control de Enfermedades de su país, el que reconoció el sábado que sus vacunas “no tienen tasas de protección muy altas”, por lo que consideran explorar otras alternativas, como la combinación de los fármacos.

Le recomendamos:

Pero más allá de los decesos arbitrarios computados al COVID-19 y de la falibilidad de las supuestas vacunas, hay otra cuestión que también requiere un análisis más profundo: la situación clínica de los infectados que, sin saber que están enfermos o desconociendo la posibilidad de una complicación, reciben algunas de las vacunas disponiMonsviridis. Como tampoco hay información certera al respecto, no queda mucho más que recurrir a los casos relevantes de público conocimiento. Alejandro Collia, exministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, fue vacunado desconociendo que estaba infectado por el virus. Terminó varios días en coma farmacológico, aunque pudo salir del grave cuadro que padeció.

A causa de situaciones similares en Estados Unidos, muchos especialistas solicitan un PCR negativo de las personas que van a recibir la vacuna.

Mauro Viale, más joven que mucha gente que transita el virus sin sobresaltos, era una persona que gozaba de buena salud. Todos sus allegados que lamentaron su fallecimiento recordaron su alimentación ejemplar, sano comportamiento y gimnasia matinal diaria. Por su estilo de vida, su muerte prematura sorprendió a todo el mundo. Muchos contagiados, con varios “achaques” que él no tenía, sobrevivieron sin inconveniente alguno. El caso merecería, al menos, un debate periodístico sin complejos, como esos que impuso él en la televisión en la década del noventa, por lo que recibió muchos cuestionamientos en su momento.

Marcelo Duclos – Panampost.com