La abrumadora derrota electoral del kirchnerismo fue recibida con un fuerte entusiasmo en los mercados, que apuestan por el agotamiento definitivo del proyecto político de Cristina Fernández para 2023 y un eventual cambio de Gobierno.

A diferencia de lo que ocurrió en las PASO de 2019, la experiencia de este año demuestra un resultado radicalmente opuesto: el contundente fracaso electoral del Gobierno kirchnerista se tradujo en un golpe de esperanza para el país.

Las acciones argentinas en Wall Street arrancaron la jornada del día con fuertes subas tras los acontecimientos electorales. Los bancos argentinos llegaron a registrar aumentos de hasta el 15% en la plaza bursátil más grande del mundo.

Los ADRs argentinos que lideraron los aumentos fueron los de Grupo Superville con un alza inicial del 15,38% solamente en las primeras horas de la apertura de hoy, el Grupo Financiero Galicia con una suba del 19% y el Banco BBVA que registró un aumento bursátil del 18,94%.

También se registró una fuerte recuperación en empresas vinculadas con la generación y distribución de servicios públicos, como las telecomunicaciones y la energía. Este fue el caso de Pampa Energía, Transportadora Gas ADR, Telecom e incluso YPF. Este optimismo refleja una cierta expectativa por el cese de la delirante política de congelamientos masivos que dispuso Fernández desde que asumió la presidencia.

El Riesgo País inició la jornada con una baja del 6% y se estabilizó en los 1.448 puntos básicos en las primeras horas del día. El mercado se muestra optimista ante el fracaso de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y apuesta por una eventual derrota definitiva de ese proyecto político en el 2023.

El mercado bursátil funciona como una suerte de reflejo sobre las expectativas económicas en el país, y si bien la derrota del kirchnerismo era algo esperado por los analistas, la intensidad con la que se produjo supuso una sorpresa que llenó de optimismo a los inversores.

De manera opuesta a lo que ocurrió durante los últimos meses de la administración de Macri, el pésimo resultado electoral del oficialismo jugará un rol positivo desde el punto de vista de la estabilización macroeconómica.

Sin embargo, aún para llegar a una situación relativamente estable en materia económica, el kirchnerismo apostó por una serie de medidas típicamente electoralistas y difíciles de sostener en el tiempo. Ejemplos de esto son el actual congelamiento de todas las tarifas públicas, las pérdidas siderales en las empresas públicas, la incorporación de más empleo público a nivel nacional y la constante intervención en el mercado de cambios.

Estos elementos configuraron una suerte de “olla a presión” para un futuro, pero que sin embargo no fue capaz de garantizarle ningún rédito político para Fernández en el corto plazo.

Fuente: derechadiario.com.ar