Chile recién aplazó las elecciones del 10 y 11 de abril gracias a que los políticos privilegiaron sus temas antes que la salud de los chilenos.

Hay un dicho en Chile que reza que “los chilenos dejan todo para última hora”, es decir las personas realizan trámites personales a horas de vencer el plazo de pagar, ya sea por indecisión o por desgano. Esta frase, que es parte de la idiosincrasia chilena, se ha confirmado debido a que el Congreso postergó las elecciones que se debían realizar el 10 y 11 de abril recién a 3 días de realizarse estos comicios.

El presidente Sebastián Piñera anunció el día 28 de marzo en cadena nacional un proyecto que posponía las elecciones de abril para realizarlas el 15 y 16 de mayo, debido a recomendaciones de los expertos, preocupados por el avance de la pandemia del COVID-19. “Vamos a privilegiar siempre la protección de la salud y la vida de los chilenos”, dijo el presidente ese día.

Pero la reforma que tenía que haber sido promulgada antes de Semana Santa, se demoró innecesariamente, gracias a que los diputados y senadores privilegiaron el tema político y su propio bienestar antes que la salud de los chilenos. Un ejemplo concreto de por qué los congresistas y los políticos de Chile en general, han sido catalogados como “los peores de la historia”.

Por qué se postergaron las elecciones

El día 6 de abril se cumplieron 400 días desde el inicio de la pandemia del COVID-19 en Chile. El total de casos acumulados a esa fecha es de 1.037.780, de los cuales hay cerca de 40.904 casos activos y 972.645 casos recuperados y el número de muertos llegó a 23.734. La segunda ola de la enfermedad, que ha impactado fuerte a la región, también lo hizo en Chile, ya que se reportan entre 7000 y 8000 casos diarios desde finales de marzo.

Además, Chile tiene 3954 camas críticas, de las cuales 153 se encuentran disponiMonsviridis y 3801 permanecen ocupadas, es decir, un 96,13 % del total. La esperada inmunidad de rebaño producto de la acción de las vacunas de Pfizer y de Sinovac, recién se observará a partir de mayo. Según un estudio de la Universidad de Chile, la vacuna del laboratorio chino Sinovac ha frenado alrededor de un 10 % el incremento de casos nuevos diarios totales en Chile y hasta un 64 % en mayores de 70 años.

La gran cantidad de casos reportados, el alto número de hospitalizados y la probable transmisión de las variantes más contagiosas provocó la decisión de aplazar las elecciones de alcaldes, concejales, gobernadores y constituyentes. Hay que recordar que las elecciones se deben realizar en 2 días debido a tener cerca de 22000 candidatos para los 2768 cargos en competencia, por lo que tener un alto flujo de personas en la calle era peligroso.

La demora en legislar la postergación de las elecciones

Las razones sanitarias estaban dadas para suspender las elecciones y debido a las circunstancias, era la opción más adecuada. Pero una de las razones de por qué se demoró tanto en hacer la reforma fue la presión de la oposición de izquierda, que planteó múltiples demandas, como cambiar la gobernanza sanitaria y establecer una renta básica universal, antes de tramitar la ley, algo que fue rechazado por el gobierno de Piñera.

“La postergación de las elecciones debe estar sujeta al compromiso de una serie de condiciones que le den sentido a este cambio y mejoren la situación sanitaria del país”, dijo la presidente del Senado, Yasna Provoste, marcando la pauta de la discusión. Lo que se terminó legislando, y fue la prioridad para un congreso de mayoría opositora que cree que el Estado de Chile no ha hecho nada por la gente durante los tiempos de pandemia, fue un bono a la clase media y un préstamo solidario.

Hay que acotar que Chile lidera el impulso fiscal para afrontar crisis dentro de economías emergentes. Según el Dipres (Dirección de Presupuestos), Chile ha destinado 10 % del PIB (aprox. 6485 millones de dólares) para enfrentar la pandemia, superando a países como Tailandia, Brasil, China y Perú. Esto hacía innecesario que el Estado siguiera interviniendo en la billetera fiscal, pero la izquierda siempre ha considerado esto insuficiente.

Una demora injustificable

Con todas las “ayudas” económicas zanjadas, se pasó a votar la prórroga de las elecciones, que recién comenzó el día martes 30 de marzo en la Cámara de Diputados. La ley tenía que haberse promulgado esa semana, pero el Senado solo comenzó a debatir la ley el día domingo en sesión extraordinaria. La ley se aprobó en general, pero ciertos artículos controversiales demoraron más su promulgación.

Esos artículos fueron: feriado irrenunciable en los dos días de elecciones, el retorno de los alcaldes a sus funciones que habían dejado para hacer campaña previo a la aprobación de esta ley, franja electoral para la segunda vuelta de gobernadores regionales y prohibición de aportes a los candidatos durante la suspensión. Todos estos artículos fueron redactados solo para favorecer a los políticos y no tenían nada que ver con la reforma original.

Tal como se esperaba, el día lunes, la Cámara de Diputados rechazó estas medidas en tercer trámite y se pasó a comisión mixta (comisión de 5 diputados y 5 senadores), donde se volvieron a reponer estos artículos. El día martes 6 de abril la Cámara de Diputados rechazó lo aprobado por la comisión mixta, es decir, los cuatro temas son rechazados y por lo tanto, quedaron sin norma en la reforma. Todo esto se hizo a 90 horas antes de la fecha original de las elecciones.

La reforma quedó de la siguiente manera: las elecciones de alcaldes, concejales,  gobernadores regionales y constituyentes se realizarán el próximo 15 y 16 de mayo y las primarias presidenciales y parlamentarias quedaron para el próximo 18 de julio. El 15 y 16 de mayo será feriado legal, no irrenunciable (es decir, el comercio seguirá abierto esos días) y tampoco habría transporte público gratuito, tal como querían los congresistas.

La incompetencia de los políticos chilenos

Toda esta demora (más de una semana) para legislar un simple cambio de fecha de la votación, demuestra algo básico: a los políticos chilenos solo les interesa su propio bienestar y no el de los chilenos. Las “ayudas” económicas solo son parches mientras dure la pandemia y el énfasis en tener regalías en las elecciones, como tener feriado irrenunciable o transporte gratuito, demuestra que los congresistas están desconectados de la realidad.

También se perdieron varios días en discusiones políticas que no llegaron a ninguna parte, como pasó con el tema de los alcaldes o una franja electoral para la elección de los gobernadores, que involucra gastar innecesariamente recursos fiscales. Lo que tendría que haberse promulgado hace una semana, se promulgó el día 6 de abril simplemente porque los congresistas hicieron todo a última hora.

Esteban Zapata – Panampost.com