Redacción Monsviridis- El expresidente estadounidense, Donald Trump, considera que el gobierno de su país debería “exigir la devolución inmediata de todo el equipo militar” de EE. UU. en poder de los talibanes, o al menos bombardearlos si no lo hacen.

Asimismo, exigir hasta el último centavo de los 85.000 millones de dólares invertido en ese material, y de no ser así aplicar la fuerza que sea necesaria para lograrlo, de acuerdo con una declaración emitida desde la cuenta George News en Telegram el 30 de agosto.  

“Además de lo obvio, se debe exigir la devolución inmediata de TODO EL EQUIPO a los Estados Unidos, y eso incluye hasta el último centavo de los 85 mil millones de dólares que costó”, escribió Trump. 

Y agregó: “Si no se devuelve, deberíamos entrar con una fuerza militar inequívoca y conseguirlo, o al menos bombardearlo. Nadie pensó nunca que fuera posible semejante estupidez, como esta débil retirada”.

Las cantidades de aviones, tanques, helicópteros, equipos de comunicaciones, armas y municiones que quedaron en poder de los terroristas islamistas talibanes fue tanta como para colocar al país entre los más armados del mundo.

Para Trump, como para otros congresistas y analistas, la abrupta salida del ejército estadounidense de Afganistán careció de la estrategia y planificación, que había sido establecida por la administración anterior. 

En este sentido, la exsecretaria de Prensa de La Casa Blanca, Kayleigh McEnany, se refirió a esa planificación en la Cumbre Juvenil de Texas (‘Texas Youth Summit 2021’, en inglés), de acuerdo con el siguiente video del 28 de agosto en el que también se refiere emotivamente a los héroes caídos en Kabul. 

Por otro lado, para algunos funcionarios y exfuncionarios estadounidenses “existe la preocupación de que esas armas puedan ser utilizadas para matar a civiles, ser tomadas por otros grupos militantes como el Estado Islámico para atacar los intereses de EE. UU. en la región, o incluso potencialmente ser entregadas a adversarios como China y Rusia”, dijo Reuters. 

“Ya hemos visto a combatientes talibanes armados con armas de fabricación estadounidense que han arrebatado a las fuerzas afganas”,  expresó el representante Michael McCaul, el principal republicano del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos

Y agregó: “Esto supone una amenaza significativa para Estados Unidos y nuestros aliados”.

En este contexto, vencido el término para retirarse del aeropuerto internacional de Kabul, se publicó que las operaciones de evacuación se cerraban.

El último en retirarse fue el general de división Chris Donahue, comandante de la 82ª División Aerotransportada del XVIII Cuerpo Aerotransportado del Ejército de Estados Unidos.

No obstante, queda incertidumbre acerca de la suerte que correrán los que se calculan en muchos cientos, posiblemente miles de ciudadanos estadounidenses que quedan atrás, en medio del terreno hostil de Afganistán y sin ninguna protección.

A partir del 30 de agosto, los funcionarios del Estado y del Departamento de Defensa no pueden ponerse de acuerdo o decidir sobre las cifras exactas de los ciudadanos rezagados por diferentes motivos. 

“Los grupos de defensa dijeron que hasta 60.000 intérpretes afganos, conductores y otras personas que ayudaron al ejército estadounidense, la CIA y el personal diplomático de Estados Unidos durante años, junto con sus familias, permanecen en el país, con riesgo de represalias por parte de los talibanes”, escribieron los autores Nancy A. Youssef y Gordon Lubold.

José Hermosa – Monsviridis.com