Redacción Monsviridis– Tras el hallazgo de los restos de 215 niños indígenas en terrenos de la antigua escuela administrada por la Iglesia Católica en Kamloops, provincia de Columbia Británica, Canadá, se esconde una historia que de ser comprobada impactaría al mundo.

El señor William Coombes, exalumno indígena canadiense, dijo ser testigo de abusos y asesinatos ocurridos en esa escuela, a la que fue obligado a ir, y a la que todos temían en su comunidad.

Tras divulgar sus testimonios Coombes parece haber muerto asesinado, de acuerdo con la versión de la enfermera que lo declara en el video siguiente.

Coombes relató que en 1.964, cuando él contaba con 12 años de edad y se encontraba interno en la escuela de Kamloops, en la Columbia Británica, observó que entraban los monarcas de la corona británica, solos.

La noche anterior los niños habían recibido ropas nuevas y recuerda que la comida fue extraordinariamente abundante, como no lo habían visto durante meses. 

Luego de salir de picnic con un grupo de niños, los reyes se separaron con diez de ellos, entre los 6 y los 14 años, y esos niños no volvieron a ser vistos jamás. 

“Recuerdo que fue raro porque todos tuvimos que agacharnos y besar su pie, una bota blanca de cordones. Al cabo de un rato, vi a la Reina salir del picnic con diez niños de la escuela, y esos niños nunca volvieron”, mencionó Coombes, de acuerdo con el medio alternativo Humans Free del 31 de mayo. 

Se conoce que la Reina visitó Canadá en octubre de 1964 con motivo de las Conferencias del Centenario de la Confederación en Ottawa, pero no se encuentran registros de que viajara hasta Kamloops. Por otro lado, visitó esta ciudad en 1959.

La historia de Coombes fue sacada a la luz inicialmente por el escritor canadiense y antiguo ministro de la Iglesia Unida de Port Alberni, en la Columbia Británica, Kevin Annett, también ministro ordenado de la Iglesia Unida de Canadá.

Tras investigar y comprobar las denuncias de abusos sexuales y otras crueldades que se infligían a la población indígena, Annett publicó dos libros. Luego fue destituido de sus cargos y difamado con ferocidad. 

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Annett publicó al menos otros dos relatos aterradores del mismo Coombes en la escuela, diciendo: “Allí sufrí terriMonsviridis torturas a manos, sobre todo, del hermano Murphy, que mató al menos a dos niños. Fui testigo de cómo arrojaba a una niña desde un balcón de tres pisos hasta su muerte”.

Y agregó: “Me puso en un potro de tortura y me rompió algunos huesos, en el sótano de la escuela de Kamloops, después de que intentara huir. También le vi a él y a otro sacerdote enterrar a un niño en el huerto de la escuela una noche”.

Todavía subsisten las heridas por lo que el mismo primer ministro de Canadá, Justin Trudeau catalogó como un genocidio. La Iglesia Unida en 1986 reconoció su responsabilidad en la oscura etapa histórica de los indígenas canadienses.

Por su parte el  arzobispo Michael Peers, primado de la Iglesia Anglicana de Canadá, emitió un documento de aceptación: “Acepto y confieso ante Dios y ante vosotros, nuestros fracasos en los internados. Os hemos fallado. Nos fallamos a nosotros mismos. Le fallamos a Dios…”.

No obstante,  hay quienes esperan que la Iglesia Católica también confiese su falla: “Por eso es tan dolorosa la reticencia de la Iglesia Católica Romana a mostrar un arrepentimiento oficial y público”, escribió el autor Michael Coren. 

José Hermosa – Monsviridis.com