Redacción Monsviridis – Un panel de expertos en China realizó un seminario web el pasado 29 de julio donde presentaron evidencia irrefutable de que las vidas de millones de practicantes de Falun Dafa en China están siendo destruidas físicamente por el Partido Comunista Chino e instaron al secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, a designar como genocidio la persecución a Falun Dafa, del mismo modo que hizo con la represión a los uigures en Xinjiang.

Falun Dafa es una disciplina espiritual de la Escuela Buda basada en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia que además de requerir a sus practicantes conducirse con estos principios, también cuenta con una serie de ejercicios suaves y meditación para mejorar la energía del cuerpo.

En 1999, cuando la cantidad de adherentes de Falun Dafa superó a los miembros del PCCh y debido al contraste entre las enseñanzas morales de la disciplina y la doctrina comunista, el entonces líder del Partido lanzó una campaña de persecución contra los 100 millones de practicantes en China continental.

La persecución continúa hoy en día y diversas organizaciones internacionales como también respetados investigadores han descubierto que el régimen chino utiliza el aparato estatal para matar a los practicantes de Falun Dafa por sus órganos para venderlos en lucrativos trasplantes.

Los participantes del seminario, cada uno presentó evidencia irrefutable de que este crimen horrendo continúa sucediendo, y en algunos casos, con la complicidad de Occidente.

Un proyecto de ley que ayudará a frenar el turismo de trasplantes

Entre los panelistas, se encontraba el actual director y CEO de Víctimas del Comunismo (VOC), Andrew Bremberg, que también es representante permanente de los Estados Unidos de América ante la Oficina de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, y fue consejero del expresidente Trump para políticas domésticas.

El Sr. Bremberg remarcó que tristemente se sabe que hace más de dos décadas que el régimen chino utiliza como herramienta de represión la sustracción forzada a personas vivas en los grupos de minorías o religiosos de los cuales hace blanco de persecución.

Investigadores de VOC presentaron el año pasado evidencia de que la sustracción forzada de órganos en China solo ha empeorado con los años y que actualmente las autoridades sanitarias simplemente falsifican los datos de los trasplantes para encubrir que se siguen matando practicantes para vender sus órganos.

Bremberg dijo que actualmente hay un proyecto de ley en el Congreso, Detener la Sustracción Forzada de Órganos, que ayudará al gobierno estadounidense a combatir más directamente esta práctica perversa. El proyecto de ley requerirá que las instituciones que entrenan a médicos cirujanos para trasplantes, presenten reportes periódicamente de este modo se podrá monitorear si existen cirujanos chinos que vienen a entrenarse en Estados Unidos.

Con la iniciativa, también se podrán aplicar sanciones a personas que compran órganos y funcionarios de gobierno de los países en los que se realiza el tráfico de órganos. 

Evidencia que el PCCh no pudo refutar

Ethan Gutmann, un reconocido periodista y autor de varios libros, realizó un repaso por los datos que logró recopilar durante varios años y que hasta el día de hoy el régimen no pudo refutar.

El periodista aseguró que la sustracción de órganos forzada comenzó en 1994 en la provincia de Xinjiang dentro de los prisioneros ejecutados. En 1998, los mandos del PCCh comenzaron a recibir órganos de los activistas uigures de Urumqi que eran asesinados para cuyo fin.

Pero en 1999, cuando comenzó la persecución a Falun Dafa, China pasó a superar la cantidad de trasplantes de todo el mundo combinado. Al tener aproximadamente entre medio millón y un millón de practicantes encarcelados y a disposición, la industria del trasplante en China se disparó.

En 2012, China estaba realizando 60.000 trasplantes por año.

En 2013, la policía directamente entraba a la fuerza a las casas de los practicantes para tomarles muestras de sangre e hisopados para muestras de ADN, utilizados para corroborar compatibilidad en trasplantes.

Al tener el tipo de sangre y tejido de la población de practicantes encarcelados en una base de datos, los tiempos de espera en China se redujeron a dos semanas, cuando en el resto del mundo esos tiempos suelen ser de hasta dos años.

En el boom de los trasplantes, algunos centros especializados en trasplantes incluso realizaban ‘trasplantes de emergencia’ y conseguían un hígado compatible en cuatro horas.

Según los datos oficiales y referencias cruzadas, Gutmann calcula que para 2016 al menos 200.000 practicantes de Falun Dafa fueron asesinados por sus órganos.

Sucesivamente, en 2002 y en 2003, el PCCh comenzó a sustraer órganos a la fuerza a los cristianos de las casas (creyentes que practican clandestinamente su fe) y a los tibetanos respectivamente.

El caso de Xinjiang: siniestro diseño para exterminar personas

En 2015, el PCCh comenzó a construir los campos de concentración en la provincia de Xinjiang. Se calcula que hay detenidos un millón de musulmanes uigures y otras minorías étnicas allí.

Cada dos meses, se les realizan ‘revisiones médicas’ a los prisioneros, donde miran el estado de sus órganos en general.

En un kilómetro a la redonda de estos campos de concentración, el PCCh construyó nueve crematorios, a solo veinte minutos de distancia. Cuando terminó la construcción del primer crematorio, publicó un aviso para reclutar 50 guardias de seguridad para la instalación.

Dentro de uno de los campos de concentración, instaló un centro de trasplantes. Por encima de todo eso, Huang Jiefu, construyó un ‘carril verde’ un camino que va desde los campos de concentración a un aeropuerto y que se utiliza únicamente para transportar órganos. Southern China Airlines es la línea aérea que opera estos viajes.

Del millón de prisioneros uigures en estos campos, entre 25 y 50 mil desaparecen por año. Cuando cumplen 27-28 años de edad, el estado óptimo para trasplantar órganos, se los llevan por la noche y nunca más se sabe de ellos, explica Gutmann.

“Incluso durante la crisis del COVID, los trasplantes de órganos en China estaban abiertos al negocio”, afirmó el periodista que contó que un hospital realizó un doble trasplante de hígado y riñón en el 2020 en un paciente con el virus PCCh.

La complicidad de Occidente: un negocio lucrativo

Gutmann dijo que al presente al menos 100 personas son asesinadas por día para sustraerles sus órganos para venderlos para trasplantes en China.

El PCCh, a pesar de la presión internacional, nunca dejó de realizar este negocio inhumano pero lucrativo.

Existe una gran complicidad de Occidente para ayudar al PCCh a encubrir estos crímenes.

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Primero, autoridades internacionales en trasplantes, como la Sociedad Internacional de Trasplantes o la Organización Mundial de la Salud, reiteradamente afirmaron que China se ‘reformó’ y que consideran que los datos que presentan las autoridades comunistas, que son las mismas que perpetúan o dirigen estos crímenes, son verdaderos.

Pero para el periodista la respuesta es clara: mientras existe este flujo de dinero entre la industria ilegal de trasplantes en China y Occidente pueda seguir lucrando al venderle los insumos e instrumentos para ello, continuarán encubriendo y apoyando al PCCh.

Según un reporte de Fox News, en diciembre del 2019 durante el 27º Congreso Internacional de la Sociedad de Trasplantes en España, el Dr. José Núñez, que supervisa la recogida de datos sobre trasplantes de órganos a nivel mundial para la OMS, tachó de “rumores” las acusaciones relativas a la extracción de órganos en China.

En una entrevista concedida en septiembre de 2017 al Washington Post, aseguró que el número de extranjeros que acuden a China para someterse a trasplantes es “realmente muy bajo”, en comparación con otros países, y que Beijing se ha reformado.

Por otra parte la OMS ayudó al PCCh a crear un grupo de trabajo que a su vez contribuyó para que China creara un sistema de donación de órganos y tejidos que el PCCh utiliza como pantalla de humo para ocultar los crímenes de la sustracción de órganos. Este ‘grupo de trabajo’ está dirigido por el mismo Huangn Jiefu y Wang Haibo, ambos fundadores de la sustracción forzada de órganos en China.

Para el periodista hace mucho que el director de la OMS y de la Sociedad Internacional de Trasplantes deberían haber sido reemplazados y juzgados por su participación en la sustracción de órganos.

Taclear el turismo de trasplantes

Gutman propone una manera radical de terminar con el turismo de trasplantes: utilizar los servicios de Google para procesar a todas aquellas personas que buscan comprar órganos, los cuales son ofrecidos en avisos de hospitales y centros de trasplantes chinos, y no permitir a los cirujanos y médicos chinos participar de conferencias y eventos fuera de China.

Gutmann, riéndose un poco, admite que no cree que Google esté dispuesto a proveer sus servicios al FBI para arrestar a las personas que buscan trasplantes en China, pero sería una forma muy efectiva.

La demonización de los practicantes bloquea los esfuerzos por generar consciencia

Otra panelista, Susie Hughes, directora ejecutiva de ETAC (Terminar con el abuso trasplantes en China), señaló que una forma en que el PCCh socavó los esfuerzos de activistas y víctimas de la persecución a Falun Dafa fuera de China, fue la deshumanizar a los practicantes, demonizarlos, un método utilizado por los Nazi para conseguir el apoyo de la población contra los judíos.

El hecho de que muchos gobiernos y legisladores alrededor del mundo hayan creído a los líderes del PCCh cuando les dicen que los practicantes tienen agendas políticas, que son anti-China, etc., ha logrado que los practicantes pierdan credibilidad y que muchas iniciativas se diluyan.

El boom de los trasplantes en China después de 1999

Uno de los exponentes, un ex militar chino que logró exiliarse en los Estados Unidos y conoce de primera mano la metodología del PCCh, ofreció algunos ejemplos de hospitales que comenzaron a trasplantar órganos cuando comenzó la persecución a Falun Dafa.

En un periodo de más de 20 años antes de 1999, el número acumulado de trasplantes de hígado en China fue de sólo 135 casos, lo que significa una media de 5 ó 6 casos al año.

Durante un periodo de ocho años, de 1991 a 1998, hubo 78 casos de trasplantes de hígado, lo que supone una media de 9,7 casos al año, y China era uno de los estados más subdesarrollados en el campo de los trasplantes de órganos.

Sin embargo, a partir de 1999 el número de trasplantes creció exponencialmente.

De 1999 a 2006 se produjeron 40.085 trasplantes de hígado durante ese periodo de ocho años, una media de más de 1.760 casos al año, lo que supone un aumento de 180 veces respecto a los ocho años anteriores.

Estas cifras proceden de los datos públicos del régimen chino.

Trasplantes gratis

Un aspecto alarmante de los trasplantes en China es que a los pacientes se les ofrecen órganos “de reserva”, es decir, si uno falla, hay un depósito de órganos, o personas disponiMonsviridis para ser asesinadas por sus órganos.

Estos hospitales realizan hasta 24 trasplantes simultáneos en el mismo día, esta disponibilidad es aterradora si se considera que para cada órgano, alguien será asesinado.

En abril de 2006, el hospital popular de Bunan lanzó un anuncio comercial donde ofrecía 23 trasplantes de hígado y riñón gratis. Este tipo de cosas ocurre en todo el país, afirma el exmilitar.

La Organización Mundial para Investigar la Persecución a Falun Gong, la cual él dirige, ha recolectado más de 300 pruebas de audio y vídeo. En algunas de ellas, los directores de los hospitales admiten abiertamente que utilizan a los practicantes de Falun Gong para extraer sus órganos, dado su buen estado físico.

Un genocidio invisible a la población china

El último panelista, el Dr. Lin, sobreviviente de la Masacre de Tiananmen, explicó que este genocidio contra los practicantes se lleva a cabo de manera que la gente que no está involucrada en este no es consciente.

Dado el control total de los medios de comunicación en China por parte del Estado, la extracción de órganos en particular es invisible para la gente común.

El secretario de Estado de Estados Unidos debe declarar la persecución a Falun Gong como genocidio

Citando las palabras de la Sra. Nina Shea del instituto Hudson, el Dr. Lin afirmó que las pruebas irrefutaMonsviridis de que el PCCh está destruyendo la vida de los practicantes de Falun Gong cumplen con la definición de genocidio según el derecho internacional.

Por ello, el secretario de Estado Anthony Blinken debería ordenar inmediatamente a su Departamento de Justicia Penal Global que revise las conclusiones de los expertos de la ONU y las amplias pruebas reunidas para determinar que la persecución a Falun Gong en China, es un genocidio, del mismo modo en que reafirmó el genocidio contra los uigures en Xinjiang.

Álvaro Colombres Garmendia – Monsviridis.com