Según los datos de Banxico la base monetaria de México creció un 17,9% interanual durante el 2020, y continua en un nivel acelerado de expansión. Actualmente la política monetaria muestra señales de recalentamiento en la economía.

Como en la mayoría de los bancos centrales alrededor del mundo, el Banco de México (Banxico) decidió suministrar una gran cantidad de liquidez vía emisión monetaria y rebajas en las tasas de interés de referencia, con el fin de compensar el shock que generó la pandemia sobre los agregados monetarios en 2020. 

El Banxico provocó un aumento del 17,9% interanual en la base monetaria en 2020, impactando sobre los principales agregados de la economía. Tomando un mayor rango de menor liquidez, el agregado conocido como M1 (normalmente vinculado a los medios de pago) se expandió un 16,4% interanual en el año pasado. 

Sin embargo esta política ya muestra señales de agotamiento y la actividad económica mexicana, si bien no logró recuperarse de la crisis económica, repuntó entre la segunda mitad del año pasado y los primeros meses de este año. 

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El índice Nacional de Precios al Consumidor, elaborado por el INEGI, estima que la inflación mexicana trepó hasta el 5,8% interanual en los primeros quince días del mes de mayo, una muy tenue desaceleración con respecto al mismo período anterior, pero una cifra que continúa siendo elevada para los estándares de un país relativamente estable. 

Las expectativas de mercado esperaban un dato del 5,66% para la primera quincena de mayo, con lo cual los registros del INEGI despertaron cierto malestar en la toma de decisiones de los agentes económicos y un deterioro en las expectativas para diciembre. 

Del mismo modo en que ocurre en Estados Unidos, la política monetaria se ve acompañada por una también expansiva política fiscal, que inyecta mayor liquidez en los mercados. 

La aceleración inflacionaria responde a una reacción que resultó ser ligeramente excesiva con respecto a lo que requería el shock por la pandemia. Aun con todos los efectos, algunos estudios afirman que la pandemia habría traído un shock importante sobre el modo de realizar las transacciones. 

Pese a la quita de restricciones, el shock negativo sobre el uso de dinero en efectivo podría ser mucho más duradero de lo que estaba previsto desde un primer momento. Este tipo de estudios fueron realizados por el Banco de Inglaterra, analizando los distintos medios de pago utilizados por los consumidores. 

Esto crea una suerte de demanda de dinero más robusta a diferencia de la que había antes de la pandemia, pero habría un efecto considerablemente menor en países con monedas débiles, como es el caso de Argentina Venezuela.

En el caso de estos últimos una demanda de dinero más robusta, pero de carácter transitorio, supondría la pérdida de poder adquisitivo para aquellos individuos tenedores de la moneda no deseada, que no hayan logrado migrar sus ahorros hacia activos potencialmente más confiaMonsviridis.  

Fuente: La Derecha Diario