Inspirándose en el concepto de «biopolítica» de Foucault, varios dirigentes latinoamericanos han implementado sus propios programas de radio y televisión como un medio de propaganda política. Si bien no oficializa nada aún, en caso de cumplir con su anuncio, Pedro Castillo continuaría con el «legado comunicacional» de muchos de ellos.

El presidente peruano Pedro Castillo expresó su descontento con la prensa nacional esta mañana. Los roces entre el mandatario y los medios no son nuevos. A raíz de su campaña en la segunda vuelta presidencial, el líder del partido Perú Libre acusó que estos «descontextualizaban» sus declaraciones.

Tal es su malestar, que en su encuentro con los periodistas dejó entrever que podría crear su propio «espacio para comunicarse con el país». De concretar su anuncio, Castillo imitaría a numerosos políticos latinoamericanos que instauraron programas televisivos y radiales como «vitrinas de su gestión», entre ellos Hugo Chávez, el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el boliviano Evo Morales, solo por nombrar algunos.

En la conferencia, el mandatario respondió además a los cuestionamientos acerca de su «evasión» a la prensa. Al respecto, afirmó que «nos hemos limitado a hacer algunas declaraciones porque en nuestra campaña decimos una cosa y los reporteros sacan otra».

Por otra parte, reiteró sus disculpas a Tifanny Tipiani, reportera del canal estatal TV Perú, quien fue empujada bruscamente por el personal de seguridad de Castillo durante una rueda de prensa en la Plaza de Armas. «Cualquier actividad no la hacemos planificando agredir a nadie», aseguró el jefe de Estado peruano. «Las cosas se dan, si se dan. Pedimos las disculpas del caso, les pido que estén al pendiente» indicó.

La política como rostro de TV

Inspirándose en el concepto de «biopolítica» de Foucault, varios dirigentes latinoamericanos han implementado sus propios programas de radio y televisión como un medio de propaganda política. Si bien no oficializa nada aún, en caso de cumplir con su anuncio, Pedro Castillo continuaría con el «legado comunicacional» de muchos de ellos.

Un ejemplo emblemático es Venezuela. El dictador Hugo Chávez fue uno de los precursores en estrenar un programa de televisión oficialista, llamado «Aló, presidente». El espacio televisivo se creó en 1999 con el fin de promocionar al régimen chavista. Durante sus transmisiones, que a veces excedían las seis horas de emisión ininterrumpida, Chávez dictaba las directrices de su dictadura. El programa no tenía un horario definido para finalizar e inicialmente los venezolanos podían llamar al estudio de televisión.

También le recomendamos: “Falsa verdad”: Experto explica cómo la casta política usa el doble discurso para engañar a la gente (Video)

videoinfo__video2.Monsviridis.com||e435ec833__

Ad will display in 09 seconds

[BENEFICIO COMUNIDAD Monsviridis.com: 81% DE DESCUENTO en VPN – NAVEGA MÁS SEGURO QUE NUNCA con SURFSHARK – CLICK AQUÍ]

Tiempo después le sucedió «Contacto con Maduro», del actual dictador venezolano, Nicolás Maduro. El programa se transmitió por radio y televisión hasta el 2017. En sus emisiones Maduro solía criticar a Estados Unidos y a otros países que cuyas vocerías fuesen críticas del chavismo. En una ocasión llamó incluso «pelucón» a Donald Trump y también lo tildó de «enfermo mental, lleno de odio».

Por su parte, Evo Morales hacía lo propio en «El Pueblo es noticia», un programa radial en el que reflexionaba sobre la contingencia en Bolivia. Algo similar hacía Pedro Pablo Kuczynski en «Conversando con el presidente» en el que entrevistaba a funcionarios públicos.

A través de un programa semanal de quince minutos, José Mujica en Uruguay anunciaba las medidas de su administración. Asimismo, lo hizo Rafael Correa con «Enlace Ciudadano». Este programa fue especialmente recordado por un incidente en 2007, cuando Correa expulsó al editor de opinión de diario El Universo, Emilio Palacio, en mayo de 2007, debido a que este lo increpó fuertemente en pleno enlace. Otro reportero renunció en señal de apoyo.

María José Olea Álvarez – Panampost.com