Los planes de Pedro Castillo en Perú incluyen crear una “fuerza armada paralela a la Policía Nacional para contener todo intento de oposición política”, advierte Gestión Perú

Pedro Castillo tiene menos de una semana en la presidencia de Perú, pero sus planes para sostenerse en ella incluyen la expansión de las rondas campesinas —comités de autodefensas rurales— en los 24 departamentos del país para fortalecer un brazo político armado que impida cualquier intento de oposición.

Su pretensión propiciará una “fuerza armada paralela a la Policía Nacional para contener todo intento de oposición política”, advirtió Gestión Perú. Sin embargo, Castillo está decidido. Desde la Casa de Pizarro está previsto destinarles un presupuesto para la “logística necesaria” que impulse su “participación en la fiscalización a las autoridades en la ejecución de la inversión pública en las comunidades”.

Esto convierte al movimiento de ronderos en una especie de brazo político en favor de su gobierno financiador y no aliados de los policías en la lucha contra la delincuencia.

Ya pasó y pasa aún en Venezuela. En manos del chavismo, los denominados círculos bolivarianos operan desde 2002 como “el brazo armado de la revolución bolivariana” mediante sistemas de comunicación, motocicletas y equipo de vigilancia, para ejercer control no solo en las colinas de Caracas donde abunda la inseguridad, sino también son los primeros en intimidar a los ciudadanos en cada cita electoral o protesta social.

Una fuerza paralela

Potenciar las rondas campesinas esconde el “objetivo tácito de acabar creando una suerte de milicias políticas para defender al extremista Gobierno que ha conformado Castillo”, apuntó Ok Diario. Es una hipótesis que no es descabellada.

Al respecto, José Luis Gil, ex integrante del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), asumió que la directriz de Castillo es un peligro latente porque si provee normas, ámbitos y atribuciones derivará una «fuerza inconveniente» considerando además que las rondas se rigen bajo el “derecho consuetudinario” basado en resolver infracciones a través del diálogo y la concertación —como tradición ancestral—, pero si esta infracción es tomada como grave se sanciona con castigo físico.

Aunque las funciones parecen definidas, los miembros de estas organizaciones campesinas son vulneraMonsviridis a su uso como herramienta de represión, espionaje y extorsiones políticas. Venezuela es un espejo y además en Perú ya ocurre porque si bien estos comités de autodefensa resultaron útiles para derrotar al terrorismo comunista de Sendero Luminoso ahora están infiltrados ideológicamente por el senderismo disfrazado o captados por las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico.

Rondas sin control

Castillo vocifera ser rondero. Lo ha hecho desde la campaña portando su sombrero de copa alta y es el segundo rol que presume —después de ser maestro— en sus redes sociales, pero estos grupos lo desmienten. Niegan “categóricamente” que haya luchado en la pacificación del país frente a los subversivos de Sendero Luminoso.

Desconocen que Castillo figure como miembro activo de las «rondas campesinas» creadas hace más de cuatro décadas en la región de Cajamarca a 900 kilómetros al norte de Lima —de donde es oriundo— para detener los robos de ganado durante el conflicto armado interno (1980-2000) con la guerrilla maoísta.

Nunca lo han visto masticando hojas de coca, ni con un látigo en la mano recorriendo caseríos en medio de la oscuridad con botas de goma para avanzar sin problemas por cualquier terreno. Donde sí aparece Castillo es entonando el himno de Sendero Luminoso.

Doble discurso

Al mismo tiempo que Castillo promete potenciar a las rondas también nombra a Guido Bellido, parlamentario de Perú Libre por Cusco, defensor de Sendero Luminoso, a quien investiga el Ministerio Público por apología del terrorismo como primer ministro.

Su entrada al gabinete viene de sus vínculos como colaborador cercano del fundador del partido de Castillo, el médico comunista Vladimir Cerrón, un admirador de los regímenes de Cuba, Venezuela y Bolivia, que no pudo postular a la presidencia por una condena de corrupción.

Es una «mensaje de confrontación» al Congreso, donde no cuenta con mayoría, apuntó La Tercera. A su vez, se percibe como un doble discurso para ocultar los pasos hacia una fusión de ambos sectores —rondas y guerrilla— con fines aún no esclarecidos por su administración, pero implícitamente estratégicos si se gira la vista a Caracas. Y es que en Venezuela se registra este patrón con absoluto desparpajo. Allí mujeres, hombres, ancianos, jóvenes y hasta discapacitados, todos de perfiles variopintos con un denominador común: su profunda admiración por Nicolás Maduro, se reúnen en el «componente especial» de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) encargado de la preservación del chavismo conocida como “Milicia Bolivariana”.

Atribuciones personales

Los miliacianos venezolanos son ahora —después de 15 años— uno de los cincos componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Actualmente, supera en número no menos de 20 veces al resto.

La Milicia tiene atribuciones especiales en materia de inteligencia y contrainteligencia para «registrar, organizar, equipar, adiestrar y adoctrinar al pueblo a objeto de contribuir con la seguridad de la nación». Funcionarios, amas de casa, militares retirados, albañiles, y todo aquel que ha manifestado su deseo de defender al chavismo forman parte de este componente especial, que —según el oficialismo— agrupa a más de cuatro millones de simpatizantes «armados con fusiles y dignidad» en las comunidades llamadas Unidades Populares de Defensa Integral (UPDI) que suman 63890 en todo el país.

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Desperdigados en hospitales, escuelas, en casi todas las instituciones públicas, y ahora en la FANB; los milicianos son los más grandes ojos del chavismo en el país en medio de la crisis de legitimidad que enfrenta Maduro, aseguró El Tiempo.

Ahora, Perú comienza ahora su propio capítulo con ayuda a la mano considerando que en el país inca hay una célula internacional de los círculos bolivarianos venezolanos: “El batallón Perú”, que desde sus redes sociales vocifera que su labor es “sensibilizar a los paisanos a luchar por un Perú de peruanos para los peruanos, donde todos reciban parte de las riquezas en salarios, educación y salud”.

Gabriela Moreno – Panampost.com