El escenario político de Pedro Castillo incluye manifestaciones en su contra que claman su vacancia y la exposición de las disputas internas

El gobierno del presidente de Perú,  el izquierdista Pedro Castillo, agoniza. Las protestas en su contra en las calles de Lima exigen al Congreso su destitución mientras que las llamas al interior de su partido político por la designación de Óscar Maú lortua como canciller en remplazo de Héctor Béjar incendian los ánimos de los sectores radicales vinculados con el fundador de la tolda, Vladimir Cerrón.

La combustión del escenario está en redes sociales. Por un lado, Cerrón, muestra las fricciones con el primer mandatario sin disimulo. Desde Twitter le habla. Le advierte que “defraudar las expectativas del pueblo sería hacer de este gobierno un segundo humalismo, continuando políticas neoliberales”.

Desacuerdos públicos

Entre Castillo y Cerrón hay desacuerdos. Para Cerrón, “el nuevo canciller, Óscar Maúrtua, no representa el sentir de Perú Libre” porque alega que la organización que lidera y que representó a Castillo en las elecciones es “un ente integrador y soberano que apuesta por una Latinoamérica, unida independiente, rechazando cualquier política injerencista o servil”. Está muy claro. El nuevo ministro de Relaciones Exteriores no tiene su venía ni la tendrá.

Por eso, amenaza. Según La República, con este mensaje la cabeza de Perú Libre intenta “marcar poder hacia dentro para evitar perder una cuota de poder dentro del Gobierno” ante las probabilidades de que el maestro haga entre cuatro o cinco cambios en su gabinete, que pueden incluir al primer ministro, Guido Bellido, su principal ficha en el tablero. Además, el medio sostiene que Cerrón asume que “cada día es más peligroso para la gobernabilidad”.

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Un voto en juego

Aunque el legislador de Perú Libre, Guillermo Bermejo, califica como una “broma de mal gusto” el nombramiento de Maúrtua por considerarlo “una persona alineada a la política injerencista de Estados Unidos que no puede representar a un gobierno de izquierda”, Castillo intenta asegurar el voto de confianza del Congreso este jueves, 26 de agosto, que necesita su endeble gestión.

De esa forma, confirma que no puede trabajar solo con el partido, menos cuando tiene poca cohesión con otros miembros que han tenido una vida partidaria relativamente mayor.

Tener el apoyo del Congreso no es el único desafío que enfrenta Castillo, sino también la necesidad de establecer acuerdos mínimos para lograr un plan de gobierno con alianzas por temáticas donde haya concordancia. Sobre todo porque apenas se produjo el cambio en la Cancillería, surgió la interrogante sobre la postura que adoptará el Gobierno con respecto al Grupo de Lima, espacio creado para atender la crisis generada por la dictadura en Venezuela.

Si bien el ministro Óscar Maúrtua aún no pronuncia sobre el tema, el primer ministro, Guido Bellido, desliza que se mantendrán distantes porque continuarán con la misma línea: fortalecer a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Hasta ahora, el respaldo más directo vino del ministro de Economía, Pedro Francke, quien destacó que la “experiencia y trayectoria” de Maúrtua serán un gran aporte para el país.

La agenda de Cerrón apaga los esfuerzos de estabilidad de Castillo al convocar una movilización en el país en defensa del gabinete bajo el poder de Bellido.

Gabriela Moreno – Panampost.com