Redacción Monsviridis– Un ciudadano chino decidió exponer mediante una carta a la página web Minghui.org, la cual expone la mayor persecución religiosa de estos tiempos, el envenenamiento hacia una practicante de Falun Dafa en el hospital de una prisión en la provincia de Guangxi.

Falun Dafa -también conocida como Falun Gong- es una disciplina espiritual de la Escuela Buda que enseña Verdad, Benevolencia y Tolerancia como una forma de mejorar la salud, elevar el carácter moral y alcanzar la sabiduría espiritual. 

Desde 1999, por orden del excabecilla chino Jiang Zemin, los practicantes de Falun Dafa son perseguidos, acosados y detenidos ilegalmente por los funcionarios de cada provincia china. 

Mientras los practicantes son encarcelados por su fe en varios centros de detención de China, muchos de ellos son envenenados con drogas tóxicas, algunas de las cuales se inyectan directamente y otras se añaden a los alimentos. Como resultado, algunos practicantes sufrieron trastornos mentales y otros hasta quedaron discapacitados, denuncia Minghui.org. 

En la carta enviada por un ciudadano chino preocupado, cuyo familiar fue testigo de la administración de sustancias tóxicas a una practicante de Falun Dafa, pone en evidencia la tortura y el abuso hacia estos creyentes.

El suscriptor de la carta cuenta que cada vez que una familiar lo visitaba, comentaba sobre ciertas “drogas tóxicas” que reclusos y el mismo personal del hospital de la cárcel de Nanning le incluía en la comida a una practicante de Falun Dafa. Ella fue testigo de primera mano de este crimen, y su pariente decidió escribir una carta para revelar esta maldad.

Al inicio de la carta cuenta que su pariente ingresó en el hospital de la prisión de Nanning, en la provincia de Guangxi, en 2012 y allí estuvo internada en la misma habitación que una practicante de Falun Dafa de Guangxi de más de 60 años. 

Luego agrega textualmente: “Como esa practicante se negó a renunciar a Falun Dafa, los guardias de la prisión la llevaron al hospital y la ataron en posición de águila abierta en la cama. Para protestar por la persecución, la practicante gritaba con frecuencia “¡Falun Dafa es bueno!”. Cuando la enfermera le daba medicinas o intentaba ponerle sueros, ella siempre se negaba”, expresa la carta.

Ilustración de la tortura: atado en posición de águila abierta (Minghui.org)

Luego, la nota relata que los reclusos asignados por los guardias de la prisión para vigilar a la practicante trituraron medicina hasta dejarla hecha polvo y la agregaron a su comida. 

Después de comer, la practicante empezó a sentirse somnolienta y agotada y se decía a sí misma: “¿Cómo es que ahora tengo tanto sueño y me falta energía? ¿Por qué me siento tan incómoda y mi memoria comienza a fallar?”.

Según relata la carta, la persona que fue testigo no podía contárselo a la practicante de Falun Dafa, ya que los reclusos la tenían amenazada. 

Como la testigo de los hechos sentía simpatía por la practicante, le compartió algunas frutas, pero ella las rechazaba amablemente y le agradecía, mientras le contaba sobre la persecución que sufren los practicantes de Falun Dafa.

“Cuando los directivos del hospital vinieron a inspeccionar las habitaciones, los reclusos aumentaron la cantidad de droga que le añadían a la practicante, para evitar que gritara ‘¡Falun Dafa es bueno!’”, concluye la carta, además de lamentar esta situación y que le estén haciendo esto a las ancianas solo por defender su creencia.

Al igual que esta anciana, la mayoría de los practicantes de Falun Dafa se niega a renunciar a su fe, a pesar de sufrir terriMonsviridis torturas y hostigamientos. Esta creencia espiritual está arraigada en sus corazones, transformó sus vidas, elevó sus mentes y les hizo recobrar la salud y la esperanza.

¿Por qué es perseguido Falun Dafa en China?

Según el sitio web Minghui, que recoge información de primera mano sobre la persecución a Falun Dafa en China, los principales elementos para explicar la persecución son:

– El miedo y los celos de un dictador paranoico [Jiang Zemin] al exponencial crecimiento y popularidad de Falun Dafa.

– El conflicto inherente entre la ideología política salvaje del régimen comunista y su polo opuesto, que serían los principios de Falun Dafa, Verdad-Benevolencia-Tolerancia que pregona Falun Gong.

– La misma naturaleza del comunismo, quien para sostenerse a sí mismo necesita catalogar periódicamente a un pequeño segmento de la población como “enemigo de clase” para “luchar” contra este.

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¿Cómo empezó la persecución?

Meses antes del lanzamiento oficial de la persecución en julio de 1999, los practicantes ya estaban bajo una intensa y creciente represión del gobierno. 

Ya en 1998, la policía comenzó a interrumpir las prácticas de ejercicios en los parques (ejercicios de qigong y meditación) y aumentó la propaganda difamatoria de la disciplina  en los medios de comunicación estatales. 

El 10 de junio de 1999, el excabecilla del partido comunista Jiang Zemin estableció la oficina 610, una agencia policial nacional con autoridad especial sobre todos los organismos del cumplimiento de la ley, gobiernos y cortes, para dirigir la persecución a Falun Dafa. 

El 20 de julio de 1999, la policía llevó a cabo arrestos masivos de coordinadores en los sitios de práctica. El 22 de julio se lanzó un bombardeo contra Falun Gong en los medios de comunicación y se declaró la prohibición de la disciplina oficialmente. La información venenosa trascendió fronteras hasta llegar a occidente, donde muchos medios replicaron la información engañosa del Partido comunista chino (PCCh).

Desapariciones

Cuando un practicante es arrestado en China, su familia no puede ser notificada. Si bien hay leyes que requieren la notificación, como el PCCh está “por encima de la ley”, estas regulaciones muy a menudo son ignoradas. 

En muchos casos cuando alguien desaparece, la familia tiene que dirigirse a muchas comisarías y centros de detención para buscar a sus seres queridos. En otros casos, los practicantes detenidos se niegan a dar su nombre para proteger a sus familias.

Aunque el número exacto de practicantes que han desaparecido durante la persecución no es fácil de determinar, se cree que ronda alrededor de cientos de miles. Se teme que muchos de estos practicantes desaparecidos hayan sido víctimas de sustracción de órganos, donde sus cuerpos son cremados para eliminar evidencia.

Celeste Caminos – Monsviridis.com