Redacción Bles – El Primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson bloqueó dos intentos de la Cámara de Comunes que buscaban incluir en los tratados comerciales del país una enmienda por genocidio, mediante la cual, un Alto Tribunal podría anular un tratado comercial si se comprobara que la contraparte comete crímenes de lesa humanidad.

La enmienda fue específicamente diseñada por legisladores que buscan que el gobierno británico asuma una postura más agresiva frente a regímenes como el de Beijing, que está acusado de violar flagrantemente los derechos humanos contra los uigures, cristianos, practicantes de Falun Dafa y habitantes del Tíbet.

Al argumentar el rechazo a la enmienda, el gobierno dijo que ‘no hay ninguna perspectiva inminente de que el Reino Unido firme ningún nuevo acuerdo comercial o económico con China, y que si hubiera alguna prueba de abusos graves de los derechos humanos los propios ministros se negarían a firmar cualquier acuerdo de este tipo, sin necesidad de que el alto tribunal haga determinaciones preliminares sobre la existencia del genocidio’.

La enmienda será votada por la Casa de los Lores este martes por última vez.

Luke de Pulford, uno de los principales organizadores de la enmienda sobre el genocidio y miembro de Hong Kong Watch, dijo: “Mientras los uigures son esterilizados a la fuerza, a sus hijos se les lava el cerebro y decenas de miles son esclavizados, el Reino Unido hace todo lo posible para asegurar más comercio chino. ¿Cómo de mal tienen que ir las cosas para que Boris Johnson se dé cuenta de que este tipo de cosas alimentan al brutal régimen de Xi Jinping?”.

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Boris Johnson, un conservador muy liberal

La aplastante victoria de Boris Johnson como líder del Partido Conservador en 2019 marcó el profundo rechazo de los británicos hacia el avance del socialismo y las ansias del pueblo de romper con la agenda globalista de la Unión Europea principalmente por sus políticas de inmigración.

No obstante, Johnson se ha mostrado una y otra vez más lejos de los ideales conservadores, y este último esfuerzo por legitimar a Beijing, lo pone en la vereda opuesta a Nigel Farage, el progenitor de Brexit y principal fuerza detrás de su victoria como primer ministro, quien hizo de su próxima misión ‘-romper con la dependencia de China’.

De dar declaraciones como que “no tiene nada de malo ser woke” (término usado para los guerreros de la justicia social) a elogiar al presidente demócrata Joe Biden por ser un ‘líder del mundo libre’ cuando las políticas de Biden y su partido demócrata están incrementando la censura de los conservadores, dividiendo aún más el país y destruyendo la economía.

Cambio de rumbo

El año pasado, cuando el régimen comunista chino aprobó la ley de seguridad nacional en Hong Kong, inicialmente el gobierno británico condenó la represión de Beijing y se cancelaron las conversaciones de negocios.

Sin embargo, según la Oficina de Estadísticas Nacionales en el segundo trimestre del año pasado, el Reino Unido importó más bienes de China que de cualquier otro socio comercial, por un total de 11.000 millones de libras.

El rechazo del primer ministro británico de someter los tratados comerciales al escrutinio del comportamiento doméstico del régimen comunista chino, no solo legitima al PCCh, sino que alimenta su mecanismo represivo, muy alejado de los valores del Partido Conservador.

Álvaro Colombres Garmendia – Monsviridis