El votante chileno tiene un examen de madurez en noviembre, donde algunos le ofrecerán el oro y el moro, y otro le dirá la verdad y lo posible

Chile deberá decidir en noviembre entre dos modelos de país, el resultado nos llevará por caminos muy diferentes y se juega el futuro de nuestra nación.

La primera encabezada por Boric, Provoste hasta Sichel, una izquierda y centro izquierda, donde el Estado tendrá un rol protagónico en salud, educación y pensiones, un Estado más grande, más políticos y por supuesto más impuestos. Este es el camino que han tomado todos los países que han fracasado.
Otro encabezado por José Antonio Kast basado en el emprendimiento, la libertad, la seguridad y el orden, con un Estado pequeño, menos impuestos y por supuesto menos políticos. Un país basado principalmente en el sector productivo en manos de privados debidamente regulados.
Acá lógicamente ambas opciones son válidas y deberá respetarse la voluntad de una mayoría libre de fraude, en elecciones democráticas.

Me gustaría explicar un poco el significado del Estado, ya que muchas veces no se entiende o se es poco riguroso en definirlo.

¿El Estado somos todos? No, son un conjunto de burócratas y políticos que cuentan con el monopolio de la fuerza. ¿Quién financia al Estado? Todos quiénes pagamos impuestos por medio de la fuerza, nadie paga impuestos de manera voluntaria. ¿Existe un Estado solidario? No, todo lo que provenga del Estado tiene su origen violento y la solidaridad es de carácter voluntario.

Dicho eso tiene algún sentido la frase… ¿El Estado hará un esfuerzo económico? Ninguno, se basa en impuestos pagados en el futuro por gastos generados en el presente, el Estado gasta los ingresos del fruto del trabajo de las personas en otras personas. Y ¿Quién nos puede defender del abuso del Estado? La Constitución, es la única que limita el poder del Estado frente a los individuos.

Y finalmente ¿Por qué un Estado más grande siempre es malo? Porque los burócratas o políticos no tienen ningún incentivo para maximizar los beneficios y reducir los costos. Por tanto es lógico que la salud suministrada por el Estado es indigna, la educación de pésima calidad y si además toma algún rol en el sector productivo ( agua, luz, gas) seguramente ese bien o servicio será escaso. Y se pierden millones de dólares no importa, totalmente opuesto al sector privado.

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El votante chileno tiene un examen de madurez en noviembre, donde algunos le ofrecerán el oro y el moro, y otro le dirá la verdad y lo posible. Ojalá los recursos fueran ilimitados, pudiéramos trabajar menos y ganar más, que subir los impuestos no genere ningún impacto y que todo fuera gratis, además nos condonarían todas nuestras deudas, eso sería el paraíso.

Está oferta lamentablemente la creyeron en Cuba, Venezuela, Argentina y ahora en Perú y no funciona; solo trae pobreza, subdesarrollo, delincuencia y hambre. La única esperanza es José Antonio Kast para que Chile vuelva a levantarse y volver a crecer de mano de los emprendedores, empresarios, trabajadores, comerciantes que se levantan muy temprano para surgir, no necesitan un Estado gigante y más impuestos; necesitan menos impuestos, menos burocracia y orden.

José Francisco Cuevas – Panampost.com