Napoleón y George Washington celarían tu capacidad para enviar mensajes de texto instantáneamente a personas a miles de kilómetros de distancia.

El capitalismo ha recibido mucha atención últimamente. Numerosos políticos le están recordando a la gente que a algunos individuos les va muy bien con el capitalismo y que la gran mayoría de nosotros no hemos tenido tanto éxito como ellos. Un sistema que premia a unos más que a otros puede parecer intrínsecamente injusto. El capitalismo competitivo, en el que algunas personas lo intentan y fracasan y las empresas quiebran y tienen que despedir a sus empleados, parece estresante e innecesario para algunos.

Pero voy a pedirte que dejes de pensar en quién tiene qué ahora mismo y pienses a largo plazo en las cosas de tu vida que te hacen estar mejor. Piensa en la posibilidad que el capitalismo pone en tu vida productos y servicios que te salvan la vida, que cambian el juego y que son increíblemente convenientes, tanto si participas directamente en el trabajo de esas innovaciones o no. Algunos discuten que la persona promedio de los países avanzados de hoy no se cambiaría por un multimillonario hace 100 años. Napoleón y George Washington estarían muy celosos de tu capacidad para enviar instantáneamente mensajes de texto a personas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.

Algunas personas argumentan que una persona promedio de los países avanzados de hoy no cambiaría su lugar por el de un multimillonario hace 100 años.

En el pasado, personas muy ricas y poderosas tenían que ver morir a sus familiares si contraían ciertos tipos de infecciones bacterianas. Ahora, pueden salir fácilmente a buscar antibióticos. La persona más rica de Roma no podía tener su plato perecedero favorito hasta que sus sirvientes lo preparaban, y ahora simplemente sacas tu plato favorito de la nevera y lo pones en el microondas. El progreso se ha hecho tan profundo y generalizado que algunas personas argumentan que la persona promedio de los países avanzados de hoy no cambiaría su lugar por el de un multimillonario hace 100 años.

Alto rendimiento social

Es importante mencionar que el éxito de la innovación produce un alto rendimiento social. Una innovación exitosa mejora la vida de cada ser humano que utiliza esa innovación para el resto de la humanidad. Alguien inventó la rueda, y ahora miles de millones de personas han conducido vehículos que utilizan esa rueda.

La persona que inventó las píldoras contra la malaria, que habrían evitado que el presidente Teddy Roosevelt contrajera la enfermedad, benefició a todos esos cientos de millones de personas que viven/vivirán o viajarán a zonas tropicales donde la malaria es un problema. Yo diría que si un innovador vive un poco mejor que el resto de nosotros durante su vida, es un pequeño precio a pagar por todas las ventajas futuras que su innovación aporta a la humanidad. Y, por cierto, no todos los innovadores son personas fabulosamente ricas.

A tu alrededor, la gente está prestando atención y tratando de mejorar nuestro mundo en formas grandes y pequeñas.

El capitalismo es muy bueno a la hora de recompensar el progreso y a lo largo del tiempo, el capitalismo ha logrado una gran cantidad de avances. Algunos logros del capitalismo son revolucionarios, como las vacunas y la comercialización del Internet (el proyecto ARPA ayudó a desarrollar el Internet, pero fueron *Comcast, *Cisco y *Sun Microsystems quienes lo comercializaron). Algunas innovaciones son más humildes, como la puesta en marcha con éxito de un restaurante con una buena ubicación o la gastronomía adecuada en una ciudad de tamaño medio.

A tu alrededor, la gente está prestando atención y tratando de mejorar nuestro mundo de maneras grandes y pequeñas. Hace cientos de años, alguien inventó un tornillo de cabeza plana para unir madera o metal. Durante su vida, se inventó un destornillador de impacto que ahora facilita la colocación de ese tornillo con una herramienta manual y este proceso ha sustituido a la mayoría de los clavos. Las unidades de disco solían ser del tamaño de un balón de rugby y se colocaban en un dispositivo del tamaño de una lavadora. Ahora puedes tener el almacenamiento de mil de esas unidades en un *smartphone en la palma de tu mano.

La odontología empezó siendo un proceso doloroso con perforaciones que utilizaban metales blandos como el oro para rellenar las caries. Más recientemente, algunos empastes no requieren ninguna perforación. El material adhesivo es tan bueno que el empaste sólo se añade al diente y se cura. Todo este progreso hace que los productos y servicios sean más baratos para todos los estratos por ingresos de la sociedad, no sólo para los más acomodados.

El capitalismo es la clave

El capitalismo es el responsable de casi todo el progreso, no el socialismo ni el comunismo. Las sociedades socialistas y comunistas tienen muy mala reputación en materia de innovación en todos los ámbitos, excepto el militar. Sólo se me ocurren dos innovaciones que salieron de las sociedades socialistas/comunistas que fueron superiores a los productos capitalistas: El *Lasik y el cubo de *Rubik. El procedimiento *Lasik se desarrolló porque alguien se cortó el ojo en una pelea de bar en la Unión Soviética y un médico le prestó atención. El cubo de *Rubik se inventó en Europa del Este pero se comercializó en Occidente.

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El capitalismo cuenta con muchos individuos, pequeñas empresas y corporaciones que trabajan en mejoras; las buenas ideas suben a la cima, mientras que las malas fracasan. Esos recursos se van rápidamente a otra parte. La probabilidad de que una enorme burocracia gubernamental con agendas en competencia pueda elegir las ideas exitosas entre miles de candidatos y aplicarlas a los clientes que las quieren es muy baja.

Pregúntate cuánto tiempo esperaría el mundo por el smartphone si se hubiera confiado en Cuba o Corea del Norte para inventarlo.

Todo esto ocurre de forma natural y fácil en un sistema capitalista. Pregúntate cuánto tiempo esperaría el mundo por el *smartphone si se hubiera confiado en Cuba o en Corea del Norte para inventarlo. Podría ser que nunca tuviéramos un teléfono inteligente porque el jefe de seguridad interna no querría que la gente se comunicara de esa manera y cancelaría el proyecto. El *smartphone se desarrolló por unos 20 años en Silicon Valley.

Así que la elección es tuya. Hay un montón de políticos por quienes votar que están dispuestos a tomar casi todos los ingresos que genera un sistema capitalista y reasignarlos de la manera que ellos (¿tú?) creen que deben hacerlo. La mayoría de las experiencias demuestran que esta toma mata o frena gravemente la innovación. O puedes tener sentido del humor y quedarte con el sistema que, aunque desordenado, ha hecho tu vida mucho mejor en los últimos diez, cien y mil años y hará que la vida de las generaciones futuras sea mejor de maneras que ni siquiera nos podemos imaginar ahora.

Thomas Gordon – Fee.org.es

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