Redacción MonsviridisUn informe recientemente publicado por Life Site, asegura en base a análisis estadísticos y diversos estudios al respecto, que los niños no poseen un riesgo real de contraer el virus y mucho menos de morir por esta causal. “Hablando estadísticamente, tienen una mayor probabilidad de ser alcanzados por un rayo que de morir de COVID-19”, aseguró la Dra. Jenny Harrie, directora médica adjunta de Gran Bretaña.

Según el informe, la evidencia muestra que los niños no son super propagadores del virus, ni siquiera podrían ser considerados un vector de transmisión. Para poner un ejemplo, las escuelas en Suecia se mantuvieron abiertas para niños de 15 años o menos y tampoco se impusieron máscaras, sin embargo no ha reportado ni una sola muerte por COVID-19 entre 1,8 millones de niños. Considerando esta situación el riesgo de contraer el virus por parte de los maestros se reduce prácticamente a cero.

El Reino Unido publicó el año pasado un estudio, el más grande hasta el momento sobre coronavirus en las escuelas, el cual mostró resultados similares a los hechos publicados en Suecia.

El profesor Russell Viner, presidente del Royal College of Paediatrics and Child Health de Gran Bretaña, dijo respecto a este estudio: “Un estudio que se ha realizado en las escuelas del Reino Unido confirma que hay muy poca evidencia de que el virus se transmita en las escuelas”.

También hablando sobre la inmunidad en los niños, la Doctora Sunetra Gupta, profesora de epidemiología teórica en Oxford, aseguró que la exposición a los gérmenes a una edad temprana colabora con la capacidad de los niños para desarrollar una defensa contra los patógenos. “Cada vez hay más pruebas de que la exposición temprana a estos diversos coronavirus es lo que permite a las personas sobrevivir”, aseguró Gupta.

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Siguiendo estos preceptos, la peor opción fue haber cerrado las escuelas, tal como sucedió en muchos lugares y aún sucede hoy en gran parte del mundo. El único resultado fue limitar y debilitar la protección natural del organismo de los más pequeños generando que a futuro realmente no tengan desarrollados los anticuerpos naturales necesarios para enfrentar grandes o pequeñas enfermedades. 

En definitiva, las medidas implementadas para enfrentar el virus PCCh, como el distanciamiento social y el uso frecuente de geles para las manos, pueden terminar haciéndolos más susceptiMonsviridis a las enfermedades.

Otro asunto que está en el foco de las discusiones es el uso de los tapabocas, sobre todo entre los más niños. Lo que es claro es que no existe un consenso que determine con certeza si las máscaras faciales son de ayuda fuera de los entornos de atención médica.

Y la evidencia cada vez resalta más que en el mejor de los casos, el uso de máscaras da una falsa sensación de seguridad y, en el peor, termina haciendo que las personas sanas sean más susceptiMonsviridis a enfermarse. 

El profesor Russell Viner dice que no solo hay muy poca evidencia del uso de máscaras en las escuelas, los niños podrían potencialmente propagar más el virus si usan máscaras. Esto se debe a que las máscaras están diseñadas para usarse durante períodos cortos junto con otro equipo de protección personal antes de desecharlas.

Cabe preguntarse ante tanta evidencia que indica que no está entre los niños el foco de contagio del virus: ¿Por qué continúan tantos sectores poderosos en todo el mundo insistiendo en cerrar las escuelas y mantener a los niños aislados?

Andrés Vacca– Monsviridis.com