Redacción Monsviridis – El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió un documento oficial con fecha 2 de febrero, a través del cual se autorizan “determinadas operaciones locales necesarias para el funcionamiento de puertos y aeropuertos” en Venezuela, que habían sido suspendidas anteriormente por el expresidente Donald Trump. De este modo la administración Biden flexibilizó la postura de EE. UU. frente al régimen dictatorial de Maduro otorgando facilidades para su desarrollo.

El expresidente Trump se manifestó siempre muy claro respecto a su política anticomunista y anti regímenes totalitarios como el de Nicolas Maduro en Venezuela. Desde el comienzo de su mandato negó la legalidad de su autoridad e implementó una gran cantidad de medidas que ayudaron a debilitar el sistema económico comunista venezolano, a través del cual se enriquece una pequeña casta de militares cercanos al gobierno, mientras que la población se hunde en una profunda pobreza.

Trump, emitió la Orden Ejecutiva número 13884 el 5 de agosto de 2019, donde impuso un congelamiento a todos los activos del gobierno venezolano en los EE. UU., las sanciones fueron parte de una campaña más amplia de la administración Trump para derrocar al dictador venezolano Maduro.

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La Orden Ejecutiva además de congelar los activos venezolano, prohíbe a las empresas estadounidenses participar en tratos comerciales con el gobierno venezolano.

“Todas las propiedades e intereses en la propiedad del Gobierno de Venezuela que se encuentran en los Estados Unidos, están bloqueadas y no pueden ser transferidas, pagadas, exportadas, retiradas o negociadas de otra manera”, decía la orden.

La medida implementada por Biden el 2 de febrero, a menos de dos semanas de haber asumido su cargo como presidente de los Estados Unidos, apunta a flexibilizar la estrictas medidas implementadas por Trump, que tan eficiente resultaron a propósito del debilitamiento de las fuerzas izquierdistas en Venezuela. 

El comunicado público del Tesoro de EE. UU. del 2 de febrero habilita las “transacciones y actividades que habían sido prohibidas en la Orden Ejecutiva 13850”.

Las medidas implementadas por la administración Biden en relación a Venezuela generaron confusión en la comunidad internacional. Por un lado el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, anunció que el gobierno de Biden reafirmó el miércoles el reconocimiento de Estados Unidos al líder opositor Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Pero por otro lado, permitieron la flexibilización de las exigencias y dificultades impuestas por Trump para debilitar la economía socialista.

Las contradicciones en las acciones de la administración Biden llevan a preguntarse cuál es el sentido de reconocer al presidente Guaidó en los discursos, si en las acciones se va a jugar a favor de la economía socialista que beneficia al dictador Maduro.

Price aseguró que luchará por la democracia del pueblo venezolano, sin embargo la primer política que implementa la administración Biden es la flexibilización de las normas que justamente bloqueaban el sistema económico que funciona como fuente de poder del dictador Maduro.

La afinidad del presidente Biden y sus allegados con la izquierda son bien conocidos. Así como la agenda compartida que poseen sobre el globalismo económico y los ideales de igualdad social. Por lo cual era esperable que en su accionar a largo plazo busque beneficiar las economías de izquierda como las de Maduro y el régimen comunista chino. Lo que tal vez no era imaginable es que el accionar se manifestaría a tan pocos días de haber asumido su mandato. 

Andrés Vacca – Monsviridis