Redacción MonsviridisEn unas declaraciones alejadas por completo de los hechos, funcionarios de la administración Biden ignoraron las muertes y los destrozos causados por los marxistas de Black Lives Matter (BLM) y Antifa, y declararon que la “supremacía blanca” era la mayor amenaza interna para el país.

Las declaraciones fueron dadas por el fiscal general Merrick Garland y el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, ante el Comité de Asignaciones del Senado en una audiencia sobre el extremismo doméstico, según el medio alternativo Trending Politics del 12 de mayo. 

Garland citó el concepto emitido por el FBI acerca de la amenaza que significarían quienes  “defienden la superioridad de la raza blanca”, para el año 2021. 

En particular se refirió a la entrada al Capitolio de los manifestantes desarmados, el 6 de enero, donde aparte de daños y algunos robos menores solo ocurrió la muerte de una veterana del ejército, Ashli Babbitt, al parecer a manos de un empleado de la presidenta de la Cámara de representantes, Nancy Pelosi. 

De acuerdo con los analistas, toda esta narrativa de la administración Biden y de los demócratas sobre los desórdenes del 6 enero solo persigue fines políticos, específicamente la persecución de los seguidores del expresidente, Donald Trump. 

En este sentido: “Los objetores republicanos estaban siguiendo un precedente constitucionalmente garantizado que había sido establecido recientemente por los demócratas en 2001, 2005 y 2017”, explica el autor Kyle Becker.

Quien agrega: “no fue una orgía de disturbios de un año de duración en ciudades de todo Estados Unidos, que supuso la quema de edificios, el saqueo de negocios y el asesinato de docenas de civiles inocentes”, refiriéndose a la destrucción causada por miembros de los movimientos marxistas BLM y Antifa el año pasado. 

Los demócratas para amplificar injustificadamente los hechos del 6 de enero en el capitolio, desplegaron inútilmente durante meses a miles de guardias nacionales en los edificios y construyeron vallas con alambres de púas para, supuestamente, defenderlos de los ´terroristas domésticos’ que nunca aparecieron.

Aparte de las agresiones reales, ampliamente documentadas, de BLM y Antifa, las autoridades deberían prevenir otra de las amenazas reales que cuestan vidas de estadounidenses con frecuencia.

Se trata de “los tiroteos masivos (incluyendo las tres cuartas partes de los incidentes cometidos por asaltantes afroamericanos), y proteger a nuestros centros urbanos (con tasas de criminalidad violenta en explosión gracias en parte al ‘desfinanciamiento de la policía’) y asegurar el país de los ataques de naciones hostiles como China y Rusia”, agrega Becker.

La supuesta “supremacía blanca” que argumentan los demócratas sería una de sus estratagemas propagandísticas más destructivas, sostiene el usuario de Twitter Matt Walsh.

“La ‘supremacía blanca’ es el pánico moral más delirante y destructivo en la historia de Estados Unidos. No tenemos un problema de supremacía blanca en este país”, escribió en uno de sus tuits. 

Y agrega: “No existe una gran amenaza supremacista blanca. Esto lo están inventando los medios de comunicación y el gobierno”.

En este contexto, el internauta @Tweetestboi_ph sostiene en uno de sus mensajes que, efectivamente, la difusión de la narrativa sobre la “supremacía blanca” es parte de la agenda izquierdista.  

“La agenda de la supremacía blanca beneficia a los afroamericanos y a los izquierdistas. Mucha gente será irrelevante sin él. ¿Cómo ganaría dinero Jordan Peel [el escritor y comediante]?”

Asimismo, la persecución que implica clasificar a la “supremacía blanca” como la mayor amenaza para la nación, no es coherente con la actitud de quienes han recibido inmigrantes de todo el mundo, sugiere el usuario @digvijayankot en su respuesta a Walsh.

“Estoy de acuerdo. Para un país con mayoría blanca que ha recibido a inmigrantes con los brazos abiertos de todo el mundo durante décadas para ser acusado de supremacista blanco, es extremadamente denigrante hacia la mayoría silenciosa de los estadounidenses”, escribe.

Y finaliza diciendo: “Los medios y los demócratas deberían dejar de difamar a Estados Unidos”.

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 Jose Hermosa – Monsviridis.com