Redacción MonsviridisUn documento de la compañía farmacéutica Pfizer recientemente desenterrado por medios alternativos, establece un protocolo de seguridad para el periodo de prueba de la vacuna contra el virus PCCh y en uno de sus enunciados indica que las personas vacunadas podrían causar ‘acontecimientos adversos graves’ a personas no vacunadas simplemente por respirar cerca o por tocarlas.

El extenso documento de 146 páginas fue diseñado como un “estudio para evaluar la seguridad, la tolerabilidad, la inmunogenicidad y la eficacia de las vacunas de ARN contra COVID-19 en personas sanas” tiene fecha de noviembre de 2020.

En este explica que un evento adverso (AE por sus siglas en inglés) o un evento adverso grave (SAE) pueden darse bajo los siguientes escenarios:

La exposición durante el embarazo, la lactancia o la exposición laboral.

La exposición puede ser directa o indirecta cuando involucra a una tercera persona.

La exposición del sujeto en estudio, es decir la persona que está probando la vacuna, durante el embarazo o la lactancia y la exposición laboral dice el documento, deben ser notificadas a Pfizer Safety dentro de las 24 horas de conocimiento del investigador, lo que señala el nivel de severidad que Pfizer coloca sobre eventos adversos.

Según el protocolo la exposición durante el embarazo se produce si “se descubre que una participante femenina está embarazada mientras recibe o después de suspender la intervención del estudio”, en otras palabras antes o después de recibir la dosis de la vacuna.

O cuando “un participante masculino que está recibiendo o ha interrumpido la intervención del estudio expone a su pareja femenina antes o alrededor del momento de la concepción”.

También si “se descubre que una mujer está embarazada mientras está expuesta o ha estado expuesta a la intervención del estudio debido a la exposición ambiental”.

La “exposición ambiental” es cuando “un familiar o un proveedor de atención médica informa que está embarazada después de haber estado expuesta a la intervención del estudio por inhalación o contacto con la piel”.

O “cuando un miembro familiar hombre, un proveedor de asistencia sanitaria de sexo masculino que ha estado expuesto a la intervención del estudio por inhalación o contacto con la piel y que luego expone a su pareja de sexo femenino antes o alrededor del momento de la concepción”.

En otras palabras, cuando una mujer embarazada toca la piel o inhala el aire de una persona vacunada o cuando su pareja toca la piel o inhala el aire de una persona vacunada y luego tiene contacto con ella, se consideran “expuestas” y en riesgo.

El documento establece que se “debe notificar” sobre la exposición durante el embarazo “a Pfizer Safety en un plazo de 24 horas desde que tenga conocimiento de ello, independientemente de que se haya producido un SAE”.

Para Pfizer que un embarazo termine en aborto espontáneo o que el bebé nazca con una anomalía congénita después de que la mujer haya sido expuesta al sujeto vacunado, es considerado un SAE, evento adverso serio.

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Además “las muertes neonatales que se produzcan en el plazo de un mes desde el nacimiento deben notificarse, sin tener en cuenta la causalidad, como un evento adverso serio”.

Del mismo modo “las muertes de lactantes después de 1 mes deben notificarse como un SAE cuando el investigador considere que la muerte del lactante está relacionada o posiblemente relacionada con la exposición a la intervención del estudio”.

Para las mujeres que están amamantando también se consideran los mismos riesgos de exposición y por ende el protocolo indica que se debe notificar a Pfizer más allá de si se registra un evento adverso.

En cuanto a la “exposición laboral” también se refiere a las personas que siendo sujetos de prueba de las vacunas tocan o respiran cerca de personas no vacunadas.

“Una exposición laboral ocurre cuando una persona recibe un contacto directo no planificado con la intervención del estudio, que puede o no conducir a la aparición de un evento adverso. Dichas personas pueden incluir a los proveedores de atención médica, familiares y otras funciones que intervienen en el cuidado del participante en el ensayo”, detalla el documento.

Si bien el lenguaje del documento no hace referencia a que estos eventos adversos serios pueden ocurrir durante las pruebas de las vacunas, sino que advierte que deben ser informados, los reportes VAER (reporte de efectos adversos por la vacunación) indican que en los primeros tres meses del 2021, murieron más personas por las vacunas que en los últimos 10 años.

Sumado a ello, las decenas de reportes de efectos colaterales serios en las personas, le dan una nota extremadamente negativa a las vacunas experimentales contra el COVID.

Alvaro Colombres Garmendia – Monsviridis.com